Noticias desde Noruega: La gripe porcina

SANOS, DE MOMENTO.
Noruega es como un pueblo grande. Para bien y para mal.
La preocupación frente al virus es muy grande pero los noruegos se sienten protegidos por su gobierno, por el sistema.
A dia de hoy,30 Abril cuando os envío estas líneas, no hay ningún caso de infectado por el N1H1. Nadie.
Pero ayer el Ministro de Sanidad hablaba en el Parlamento y nos puso al corriente de varias cosas fundamentales. De momento no se suspenden pero se restringen los vuelos a Mexico y se recomienda no viajar allí excepto que sea “absolutamente necesario”. El 95% de los municipios del país han recibido ya por escrito un plan de emergencia y los restantes lo recibirán en las próximas horas.
Los noruegos son, por naturaleza, tranquilos pero son ya victimas del miedo y casi del pánico y llenan las farmacias de la principales ciudades en busca del famoso Tamiflú - el más eficaz antiviral contra el virus de la gripe porcina- y de mascarillas. Sanidad ha advertido que tal medicamento no evita el contagio sino que tan sólo alivia los síntomas de las personas ya infectadas y en una reunión de emergencia con la clase médica, les insta a no recetar dicho fármaco excepto casos imprescindibles. Hay que guardar lo que hay, por si acaso. Hoy sabemos que hay 1,4 millones de dosis.
El Ministro Bjarne Hakon Hanssen continúa diciendo que aunque no existe aun la vacuna, Noruega ha hecho ya un pre-encargo de varios millones de dosis, que supondrían 2 dosis por persona, la vacunación total de la población.
Pero los noruegos no olvidan la Fiebre Española de 1918 y han hecho sus cuentas. Si la actual pandemia fuera equivalente a la de entonces, 1,2 millones de noruegos estarían afectados y morirían 13.000 de ellos. Y no olvidemos que la población noruega no llega a los 5 millones.
En fin, la preocupación es grande y el miedo es libre. Hoy en las farmacias de Oslo y Bergen se han agotado las mascarillas y los desinfectantes.
Pero Honningsvag, como os decía el otro día, es “área remota”. Aquí parece que no pasa nada. A más de 2.000 Km. de la capital del país, en una isla rodeada de gélido mar, el tiempo trascurre sin demasiados miedos.

Si el virus llega en avión, estamos a miles de kms de aeropuertos “potencialmente peligrosos” y si se transmite por contacto, las posibilidades se reducen aún más porque aquí, en el último rincón de Europa, sólo vive 1 habitante por kilómetro cuadrado.
Quizás no sea tan malo vivir en un pueblo remoto....


