La maravillosa vida breve del Hilomóvil
Tue, 02/09/2008 - 19:06

Hoy me han dado el pésame por la muerte de mi coche fúnebre. Con él se fue no sólo nuestro proyecto de verano en los Alpes, sino todo el tiempo que se empleó en maquearlo y ponerlo a punto.
La historia de mi coche fúnebre es la historia de todas las personas que echaron una mano para que el prodigioso viaje se llevase a cabo. Menos mal que toda esa gente nos echó una mano. Sería bonito, como dice mi novia, hacer un álbum de fotos con las personas que nos ayudaron.

Clara frente a su arsenal
El trabajo de tunearlo y desiniestralizarlo, detalle este último que nunca se llegó a producir, fue largo, arduo e imposible sin María, Alfredo, Hermene, el mecánico de Valdemanco que no sé cómo se llama, mi hermana Clara, Fran y Manolo.

María y Alfredo tintando las lunas
Un interior en madera tapizada con compartimentos para el material, comida etc y las grandes lunas tintadas fue el resultado. El exterior tenía llamas pintadas por fuera y pegatinas de lo más macarras, de esas que siempre juré no pegarlas sobre un coche mío.

Detalle de las llamas pintadas por Clara y mi cara de felicidad
La gran parte del trabajo la realizaron Manolo y Fran, quienes durante dos tórridos días de julio, se emplearon a fondo con el hilomóvil. Cortar con la radial, hacer una base de madera, medir, moquetar, pegar… Todo fue bien hasta que llegó la vecina y al ver el coche aparcado frente a su chalet se llevó las manos a la cabeza pensando que le había pasado algo su marido. Tuvimos que aparcarlo en otro sitio.

Fran enmoquetando el suelo del Hilomóvil

Manolete hace de las suyas con la radial
Después de casi una semana de reparaciones y arreglos partimos rumbo a los Alpes con comida y material para un mes entero. El día de la salida tuvimos que ir a un tanatorio y lo hicimos en nuestro vehículo. Lo pudimos aparcar frente a la puerta y no nos multaron ni nos dijeron nada.
En Riosalido, primera parada. Llegamos a medianoche y el pueblo nos recibió abandonando la plaza mayor en cuanto aparcamos en ella el coche. En estos pueblos no entran muchos coches fúnebres y los que lo hacen no auguran nada bueno. Ahí nos dimos cuenta que el portón de atrás no cerraba y acudimos a un cerrajero de Siguenza apodado el inventos para que solucionase el problema. Su solución consistió en desmontar el pomo del portón y acoplarlo cuando quisiésemos abrir la puerta. Con el picaporte en el bolso, proseguimos nuestro camino. Yo le imaginaba más fino, por aquello del apodo…

Estado del Hilomóvile en el taller de Lleida
Al día siguiente y a pocos kilómetros de la frontera el coche se calentó, el termostato no funcionó y la junta de la culata reventó. Un taxi del seguro hizo el resto y volvimos a Madrid a las pocas horas de haber salido cargados con cajas y cajas de comida y equipo. Triste final para tan maravilloso viaje.

Segundos después de la catastrofe



Que grande eres Hilo!
Si vieras las broncas que me monta mi novia cada vez que le digo que un coche funebre sería la mejor opción para irnos a dormir por ahi...
Al final tuve que comprar un familiar, que al caso es similar pero mas pequeño.
Siento lo del viaje.
Un saludo!
Carlos.
Pese a todo sigo siendo un gran defensor del coche funebre como alternativa al furgonetismo, es otra dimension más allá del tunning
Y que tienen que decir los viajeros frustrados de los Alpes de la alternativa, que por culpa de los secretos de la mecánica, apareció? La isla, por favor compañeros no digais el nombre que me la invaden, merecio la pena ? Y las grabanzas de Asterio que?, por no decir lo del gofio escaldado de San Andrés, que los "godos" no saben lo que es y lo que se pierden.
En fin que me alegro de haber sido parte de la alternativa.
Besistos
Elías
Estos godos no saben lo que se pierden... No tienen ni idea!
Con esos garbanzos, esos bosques y sobre todo esos habitantes tan majos... En fín, que fue un placer salir hacia los Alpes y acabar en La Isla en bañador comiendo pescado y principes Albertos.
Mil besos
Y lo bien que nos lo pasamos, que...? Y la soliradidad familiar y de amigos, que...? Y ademas, que coño, llegó hasta Lerida. Pues eso, más que amortizado.
Hermene
Eso no tiene precio...
Me da mucha pena después de tanto trabajo, pero la verdad es que es una historia... surrealista más que contar
un besito
Clarilla!
Arriba las historias surrealistas y las ideas de bombero
Nuestro Pony artico, esta como los ponys de Scott, no hace mas que darles calambres y a punto de reunirse con su hacedor.
Lo siento`por el Hilomovil, RIP
Jose
Pero Hilo.......!!!
Yo esperaba grandes cosas, fantásticas aventuras e irrepetibles anécdotas con el Hilomovil.
Que pena, la verdad.
Siempre te quedará el pony de Artico Ice Bar....
Besos.
Gloria.